martes, 26 de enero de 2010

El muro (cuento)


Estoy escondida detrás de un gran muro, de vez en cuando volteo y miro de reojo a la gente que nota que estoy escondida. Es algo incómodo estar de rodillas con la cabeza agachada y levantarla de cuando en cuando para poder observar.
Soy una periodista de poca monta ¡debo admitirlo! nunca he hecho más que cubrir manifestaciones y protestas junto a alguna encuesta sin importancia. Mi padre me lo dijo "dependerás de un medio y morirás en el intento" bueno la investigación y el periodismo siempre me apasionaron así que estaba dispuesta a armarme de valor y guerrear mi carrera.
Bueno... sigo detrás de este muro, desperdiciando un poco el tiempo pensando en mis frustraciones. Se preguntarán ¿Qué hago detrás de este muro? pues hasta hace dos minutos era un secreto pero como ya están sumergidos aquí les contaré. Estoy en busca de una gran historia, no de esas fantasiosas que suelo hacer siempre sino algo tan real como que: Perú no va al mundial.
Tengo unas gafas oscuras de los 70' tengo un chaleco plomo cargado de lapiceros azules por si uno se pierde, tengo una libreta de apuntes (sencilla de 5 soles), media cajetilla de cigarros (no alcanzo para mas), un encendedor casi sin gas, binoculares (para espiar con precisión) y un discman con un disco de los beach boys - pet sounds que lo vengo escuchando por 15ava vez en este día." god only knows... wuauuuu"
Estoy un poco confundida porque no sé como comenzar a contarles lo que he visto o lo que estoy viendo desde este muro. Últimamente he tenido muchos problemas en casa que apenas creo tener la idea... fuazzz!!... me viene otros recuerdos que me distraen ¡Porque seré tan dispersa caracho!
Estoy siguiendo paso a paso a una mujer de 35 años, tengo que esconderme para que no cambie de actitud motivada por mi presencia. También he recogido testimonios de sus amistades cercanas, lejanas y las matutinas. Tanto he estado hablando y pensando en mi misma y en las musarañas que ya los cigarrillos se van acabando. Ya avance bastante con algunos testimonios pero sigo detrás de este muro con mucho frío... ya casi llega la media noche. Hoy termino esta chamba.
Se llama Eliana la mujer de 35 años, madre soltera con 4 hijas , vive en una invasión, no cuenta con ningún tipo de seguro social, beneficios, lujos, artefactos, techo, puertas, una ventana, mucho menos alguna propiedad. Camina muy despacio y siempre mira el piso esperando encontrar algún centavo que eleve su bolsa familiar.
Sube y baja... sube y baja! en cada mano lleva baldes llenos de agua que consigue de un pozo zonal. Largos son los cerros que camina y corto el tiempo en que termina. Las huellas de sus manos, las sandalias ya sin suela son los testigos de todo lo que les cuento y estoy por contar.
Eli (como la llaman sus vecinas) se gana la vida limpiando hogares miraflorinos y barranquinos desde muy temprano - 6am empieza su labor- (20 miserables soles por trabajar casi en esclavitud) "Limpia acá, lava a acá, compra allá, plancha esto, cocina aquello..." Es infinito el quehacer. Y repito solo sus manos y sus zapatos son los testigos.
Le dan las 11pm y se encuentra sola, parada en una concurrida avenida principal. No quiere tomar dos carros porque sería un gasto más. Solo piensa en sus 4 pequeñas (las cuales no son tan pequeñas ya que dos de ellas bordean los 20 y 22 años).
El bendito carro "El Bartillo" no pasa!! Y entre tanta espera, llegó la media noche. Borrachos y drogadictos empiezan a husmear las calles, las prostitutas emprenden su rutina coloriandose los labios con tonos rojizos y prendas escotadas. Luces de carros, gatos y perros callejeros, paredes orinadas, amigos vagabundos empiezan a ser sus cómplices.
El carro no pasa!! Y una manchita barrística empieza a asomarse. Eliana empieza a temer. Aprieta sus veinte soles ganados en una mano y en la otra sostiene el crucifijo que siempre la acompaña.
Estaba sola parada en la oscuridad de la noche, en su mochila solo tenía una bolsa de pan para sus chicas y un par de manzanas que la señora de la casa le obsequio para el camino. Logró ver que en esa "manchita" había chicos y chicas menores de 25 años, fumados, borrachos y muy alborotados. Eran aproximadamente 15 personas que poco a poco se iban acercando a ella. Pudo divisar a un flaco de gorrito volteado y camisa colorida que iba tomando la delantera.
- Habla flaquita que cosa tienes que marque bien?
- Yo? no me fastidies oe. Yo no tengo nada. Déjame pes esperar mi carro, no me tomes por riquilla pes.
- Ósea te me pones sabrosa!... saca, saca nomás lo que tengas para divertir a la gente, o quieres tener una huella de "esta puntita" en tu cobrizo rostro?
- Oe pes te estoy diciendo que no tengo pes... a mí no me vas a asustar oe.
(Eliana ya se había enfrentado a otros tipos que habían querido asaltarla, salía airosa y no les tenía miedo. Eliana en algún tiempo había sido violada por uno de sus patrones y tuvo un esposo que la golpeaba con frecuencia. Eso y otras experiencias que pueden imaginarse la hizo enfrentarse a todos sin temor)
En ese momento Eliana solo pensaba en no dejar sola a sus 4 hijas, en llevarles el pan para el desayuno, en llegar a casa y darles el beso de buenas noches (recordó lo que su hija mayor le dijo antes salir : "no te preocupes mamá yo cuidaré a mis hermanas hasta que llegues") Eliana solo quería llegar. Llegar a casa.
Eliana seguía mirando a los ojos de aquel sujeto de camisa colorida y negándose a darle sus únicos 20 soles. Veía detrás de él, chicas y chicos borrachos completamente drogados besándose, manoseándote y haciendo disturbio. No había ni policía, ni serenas, estaba completamente sola.
- Oe flaca ya pes (cof cof) no te me pongas difícil $#@/%°” que necesitamos algo para continuar la noche... algo debes tener, por ahí en tus bolsillos, en tu maleta..
- Lárgate carajo! te he dicho que no tengo nada.
En cuestión de segundos el flaco de gorra saco una cuchillo y se lo incrustó en el abdomen. Eliana solo lo cogió del hombro y como pluma empezó a caer. La sangre rápidamente empezó a exparcirse.
Yo estaba pálida detrás del muro. Empecé a temblar y no sé porque ¡maldita sea! no hice nada. Acaso mi espíritu sucio de periodista ¿buscaba morbo? tenía una gran noticia lo sé pero algo estaba mal. ¡Tal vez soy cobarde! ¿ Por eso no salí a protegerla?
Llevaba tras los pasos de Eliana más de un mes. La idea de esto era mostrar una mujer luchadora, optimista, honrada pero esto NO!. Yo sabía que ella había sufrido mucho, las vecinas decían que las hijas la maltrataban, la humillaban, le exigían ropa, dinero( las hijas mayores), hasta le robaban. Entonces ¿porque este final? Me pregunté ¿Porque yo tuve que presenciar esto? ¿Porque siento que no puedo salir de este muro?
Eliana seguía en el suelo, los barristas hicieron un círculo y empezaron a "bolsiquearla". De su manito solo cayeron 20 soles los cuales cogieron de inmediato. En la mochila no encontraron nada de valor así que la dejaron de lado. Le robaron sus zapatillas, su chompa y corrieron. Mientras corrían una chica excesivamente borracha y drogada.. Entre risas y poca visibilidad retrocedió pidiendo un momento.
Se acercó al cadáver se arrodillo y acercó su rostro lo mas que pudo a la cara de Eliana. Con lágrimas, con risas, con mareos, con nauseas, con todos los efectos de los excesos… grito:
"Maricones de mierda ella... ella es mi mami"
Se hechó sobre ella hasta que llegó la policía para hacer las revisiones de rigor y ella - la hija- hoy en juicio, por presunto delito contra su madre, en tormento tiene una historia que hoy empieza a contarme.

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